Coyuntura Junio 2017

Entorno Internacional: Crecimiento estable en economías desarrolladas y emergentes

Todos los últimos datos e informes sobre la coyuntura económica global presentan indicadores positivos que consolidan un escenario de crecimiento estable, tanto en las economías emergentes como en las desarrolladas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha revisado al alza, del 3.4 al 3.5 %, la estimación de crecimiento del PIB mundial para 2017. El desempeño positivo en las economías desarrolladas se debe a un incremento de la actividad en sectores claves como la manufactura, las inversiones, bienes de consumo durables y de capital. En Europa, las principales economías (Alemania, Francia, Reino Unido y España), han visto también revisiones al alza de sus perspectivas de crecimiento, soportadas por las políticas monetarias y de estímulo fiscal del Banco Central Europeo y la Comisión.

En los países emergentes, la recuperación del precio de las materias primas ha redundado en un mayor dinamismo de los países exportadores. El petróleo sigue manteniendo precios bajos, y el anuncio de la salida de USA del acuerdo sobre cambio climático (que supondrá un incremento de las exportaciones, y un incremento en la producción por la tecnología fracking), mantendrá esos niveles de precio del crudo en los próximos meses.

La economía de China sigue manteniendo un buen ritmo de crecimiento (6,9% en el primer trimestre), aunque sostenido por políticas públicas que siguen incrementando el nivel de deuda del gigante asiático.  Persisten las dudas sobre la sostenibilidad de esta situación, ý a medio plazo se espera una ralentización de este ritmo.

Los riesgos geopolíticos, las consecuencias de las políticas proteccionistas de Trump y el exceso de liquidez acumulada en los mercados por las políticas monetarias expansivas de los últimos años son los tres factores que arrojan alguna sombra en este panorama de estabilidad y perspectivas positivas. Aunque en ninguno de los tres casos existen en este momento datos ciertos que permitan anticipar un impacto negativo, la experiencia de crisis anteriores nos indica que este tipo de episodios se gesta en plazos muy breves y sin aviso previo.

Economía Estatal y Vasca

Precisamente ese buen comportamiento de la economía global, está sosteniendo el crecimiento de la economía estatal, que aceleró su crecimiento hasta el 0,8% en el primer trimestre. El impulso de las exportaciones, ha servido para compensar la ralentización del consumo privado debido al incremento de la inflación.

Las exportaciones han crecido un 4% intertrimestral, con un fuerte componente de las ventas de bienes y servicios no vinculados al turismo. Las exportaciones de bienes han crecido por encima de la media de crecimiento del comercio mundial. Las importaciones también han crecido, pero en menor medida, con lo que la aportación del comercio exterior al crecimiento del PIB ha vuelto ser positiva, y superior a la del trimestre precedente.

En los dos próximos trimestres (2º y 3º), se espera la entrada complementaria del motor del turismo a pleno rendimiento, con lo que las previsiones para este año se mantienen con un tono muy positivo.

Como cabía esperar de esta situación, el empleo está experimentando una mejora considerable, que en los últimos datos del mes de Mayo, recién publicados, ofrecen un balance de descenso del desempleo en 111.908 personas y la creación de 223.192 empleos (aunque una parte muy significativa de esta mejora se debe ya al componente turístico).

En Euskadi, los datos correspondientes a Mayo consolidan también la tendencia positiva en los indicadores del primer trimestre que recoge este Informe, con una reducción de la tasa de paro desde el 12,2 a 11,9% en Marzo.

En el capítulo de las tareas pendientes, el déficit público, el estancamiento de la productividad, y la polarización del mercado del empleo siguen siendo factores que lastran las expectativas de la economía estatal y, aunque en menor medida, también la vasca. Aunque España se verá más favorecida que Euskadi en los próximos meses por el “efecto turismo”, la economía vasca ofrece un perfil más estable y equilibrado a medio y largo plazo.

No obstante, es preciso acometer acciones estructurales que ayuden a paliar estos factores de riesgo para nuestra economía.

Economía de Bizkaia

En el contexto general descrito, el Informe de Coyuntura de Bizkaia ofrece datos positivos para el primer Trimestre:

El crecimiento del PIB ha sido del 2,9%, por encima del 2,8% de la CAPV

La tasa de paro ha descendido al 12,7%

El Índice de Producción Industrial aumenta un 5,0% en Bizkaia con respecto al mismo trimestre del año pasado.

Aumenta el ritmo de crecimiento del total de exportaciones en Bizkaia, impulsadas por el “tirón” de las primeras economías europeas (Francia, Alemania, UK)

Sigue disminuyendo el número de empresas en concurso de acreedores o que han presentado expedientes de regulación de empleo.

Mejora un 13% la recaudación fiscal en Bizkaia hasta el mes de abril, respecto a los datos del mismo período del año anterior.

También de acuerdo con las tendencias globales apuntadas, se aprecia que el incremento del IPC (2,5% en el Territorio, por encima del 2,3% en Euskadi y en el Estado), tiene una incidencia en la evolución del consumo privado, que se acusa en el comercio minorista y en la matriculación de vehículos.

Como único punto de preocupación, el número total de empresas cotizantes, y los datos sobre creación de nuevas empresas, mantienen una tendencia levemente negativa, que contrasta con las dinámicas de otros territorios en el Estado.

Conclusiones y Recomendaciones

La coyuntura económica mantiene un escenario caracterizado por la estabilidad y el crecimiento, sin que a corto plazo se esperen factores que puedan alterar de manera substancial esta previsión.

Este crecimiento, que se aproxima al 3% en la economía estatal, vasca y del Territorio Histórico de Bizkaia, está permitiendo una recuperación de la recaudación y una progresiva mejoría en los datos de empleo.

En este contexto netamente positivo, se destacan como puntos de vigilancia:

La creciente polarización social entre el colectivo de baja cualificación (empleos temporales y con bajos niveles de retribución), y el colectivo de alta cualificación con contratos de larga duración y mejor retribuidos. Esta polarización afecta de manera singular a jóvenes y desempleados mayores de 45 años.

Esta situación podría agravarse si este efecto de polarización se intensifica en un previsible escenario de subidas salariales como consecuencia del repunte de la inflación. Las subidas salariales suelen mostrar una tendencia a concentrarse en el colectivo de empleados más estables, protegidos por empleos indefinidos, pero no se aplica a las personas con contratos temporales, que paradójicamente podrían ver incrementada la precariedad en sus contratos.

Los datos sobre creación de empresas, o sobre traslados de sede social, que muestran una leve tendencia negativa, en contraste con los datos en otras Comunidades Autónomas y, singularmente, con la Comunidad de Madrid.

Aunque una parte de este dinamismo se concentre en sectores estacionales (turismo, construcción…), interesaría profundizar en el diagnóstico de las razones de estas diferencias (costes energéticos, laborales, fiscales, infraestructuras físicas o tecnológicas…), y poner en marcha las medidas precisas para garantizar la competitividad del Territorio y la atractividad para los sectores que puedan consolidar este buen momento económico, generar empleo y contribuir a la recaudación.

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